Este sitio, en el que cada día me haces hombre, te extraña
Este par de labios solitarios y en espera, te extrañan
El aire denso y abrumador sin tu presencia, te extraña
Estas manos, enamoradas de tu piel, te extrañan
Este lago que es mi alma, te extraña
El amor te extraña
Estas paredes nulas, testigos de tu belleza, te extrañan
Todo lo que concibo y percibo, te extraña
Y espero, mientras extraño todo lo que eres...
Y te espero.
Usted, Transeúnte, Aquí No Encontrará Absolutamente Nada. Sepa que en Este Sitio Residen únicamente Mis Palabras, Mis Escritos. Aquí únicamente me Encuentro Yo, es decir, Nadie.
miércoles, 4 de enero de 2012
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Racimo.
Sobre los hombros del viento cargué mi consuelo
Y me eché a volar con él, sin mas
En mis párpados han quedado oxidadas todas las noches de olvido
Interminables, agónicas, inmutables horas, minutos, segundos...
En mis manos vacías de ti, posé un racimo de mi alma y comenzó a brotar...
¿Oh, cuan entero he quedado?
Digo, lo suficiente para estar sobre mis pies redactando estas líneas
Pienso, lo necesario para seguir creyendo en el amor...
Exagero, lo sé, lo justo e indispensable para sentir que estoy vivo.
martes, 6 de diciembre de 2011
La Respuesta.
Podrá el mar llenar tu alma?
Es tan inmenso y tu tan frágil, tu tan niña
Podrán las olas darte calma? Calma amor
Eres agua en la meseta, la luna abraza tus pies pequeños
Pregunto; ¿Podrán los hombres, esos hombres…
…los que besas, saber como el que amas?
¿Podrán amarte como el que tú amas?
Respóndeme, antes que mis manos sean polvo
Si la respuesta es Sí
Me quitaré los ojos, como Edipo
Si la respuesta es No
Estaré allí, viendo los tuyos, que son color miel
Entonces; si la respuesta es Sí
Emprenderé viaje sin rumbo, como Odiseo
Si la respuesta es No
Te daré los mejores amaneceres, Reina
Digo; si la respuesta es Sí
Estaré solo contra el mundo
Si en cambio es un No, a secas
Jamás volveré a estar solo, jamás
Por eso entiende, que si la respuesta es No, te amaré como
nadie
O mas bien, como solo yo se hacerlo.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Vienes.
Vienes con la luz del sol
Entre sus rayos deslizas tu piel y caes sobre mi
Acariciando tímida, joven, mis penas
Esas que sabes disipar, con el sonar de tu voz
Aquí, en el Sur, te asemejas al viento
Estas en todos los sitios, todas las horas
Absolutamente todos los días de mi vida
Acariciando mi oreja, con tus labios de aire
Vienes en silencio, con la luna noctambula
Mientras duermo, duermes conmigo
Mientras pienso, en ti sobre todo, piensas conmigo
Mientras escribo, estas aquí, en mis palabras labradas
En cada lluvia vienes, en cada gota existes
Y me empapas de ti, me baño contigo
Navego en los caminitos que formas
Surcando piedritas, navego en ti, navego contigo
domingo, 4 de diciembre de 2011
Lima.
...Cuando te fuiste, todo se transformó. Y en cierta forma
dejó de existir. A partir de ese instante comencé a considerar un mar sin la tibia brisa que brota los parpados, un amanecer sin trazos, una pintura sin
claroscuros. Comencé a darme cuenta que carece de sentido caminar sobre la
arena sin estar descalzo, comencé a sentir la negación de las cosas en su
totalidad.
Cuando partiste sin zarpar, se hicieron ausentes todas las miradas,
las que aun estoy buscando, entre grietas, entre antiguas arboladas. Todo te
llevaste o tal vez nada traje conmigo. (Y me resulta imposible actuar,
interactuar). Mientras este escrito se pierde con los segundos, con las pausas,
con los murmullos.
Cuando seguiste viviendo, mientras yo moría en todos los
sentidos y en todos los rincones del alma; cuando estuve literalmente sin vos,
sin mi, porque lo único que quedó fueron mis palabras, era
vergonzosamente irreconocible; en ese preciso instante, aterrador instante por
cierto, sentí cientos de imágenes, de canciones, aromas, lugares, desplomarse
miserablemente como la lentitud de los días desploma las hojas en otoño; socavar
mis entrañas como las mareas lo hacen con los acantilados de Lima…
[Otro escrito de los días de fiebre, Salud]
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Hasta el Mito.
Para ella, que fue sobre mis labios el amor más ameno, son estas líneas.
Para ella compre mi alma entera, para ella vivía, completamente suyo mi cuerpo.
Para ella, que es la tenue brisa; cree las montañas, la tibia arena y las bellas olas del mar.
Oh! Que no hice por ella.
Si no hay más que cosas adorables para describir su sonrisa o aromas sutiles para citar su pelo rojizo; sus besos inexplicables prefiero no darlos a conocer, por celos. Y no logro comprender como el inmenso amor desembocó en aquellos valles del dolor y la soledad muda, anhelo llegar minimamente a entenderlo, para tragar este inmutable duelo.
Para ella, la amada mejor pintada, fueron destinados mis días, mis fuerzas...ausentes hoy, moribundas desde su partida.
Para ella las inmensidades, las constelaciones. Para ella, que es una inmensidad mas, son estas líneas, carentes de todo sentido.
Las noches perfectas...para ella
Las hermosos amaneceres en verano...para ella
Las lluvias empapadas de amor...para ella
Las palabras mas sinceras, incluso el amor más puro...para ella
Todo lo humanamente posible y hasta el mito...para ella, que ha sido la calma, el sol, las montañas nevadas.
Que ha sido, ayer, anteayer, y hoy no es sino una prosa escrita en pasado.
[Un viejo escrito, no tan viejo. De unos meses atrás en plena fiebre.]
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Ciruela.
Me encanta jugar a ser el viento
Recorrer cada parte tuya, de tu cuerpo de ciruela
Con la luz pequeña del día, con el absurdo frío de la noche
Saberte mía, a pesar de la muerte y la distancia
Amo jugar a sentirme un árbol
Y abrazarte con cada parte de lo que soy
Protegerte de todos y en realidad de nadie
Salvarte de todo y en realidad de nada
Sentirte mía es lo que amo
Besar tus labios de manzana
Verte sonreír, tibia y con olor a fresas, por las mañanas
Pensarte mía, con el pasar de los días, es lo que me encanta
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